miércoles, 6 de julio de 2016

IMPORTANCIA DE LA MISIÓN “JUNO” QUE LLEGÓ AL PLANETA JÚPITER

La misión “Juno” llegó al planeta más grande del sistema solar: Júpiter. ¿Cuál es la importancia de esta misión? La sonda fue lanzada el 5 de agosto de 2011 y desde el lunes ha entrado en la órbita de Júpiter para estudiarlo. La sonda espacial “Juno” llega a Júpiter tras cinco años de viaje. La nave de la agencia espacial estadounidense NASA (National Aeronautics and Space Administration) dará 37 vueltas antes de estrellarse contra su superficie. La nave, no tripulada y del tamaño de una cancha de baloncesto, es la primera diseñada para operar en el corazón de los cinturones de radiación de Júpiter, la primera en llegar a 2,575 kilómetros de sus nubes superiores y la que tomará las imágenes con mayor resolución vistas nunca del planeta gigante.

"Estamos allí. Estamos en órbita. Hemos conquistado Júpiter", dijo Scott Bolton, investigador principal de la NASA en el Southwest Reserch Institute en San Antonio, Texas.  "¿Cómo funciona este universo maravilloso y cómo comenzó? Esta es una de las preguntas que los científicos de la agencia espacial analizarán.
Júpiter es el quinto planeta del sistema solar. Forma parte de los denominados planetas exteriores o gaseosos. Recibe su nombre del dios romano Júpiter (Zeus en la mitología griega).
Se trata del planeta que ofrece un mayor brillo a lo largo del año dependiendo de su fase. Es, además, después del Sol, el mayor cuerpo celeste del sistema solar, con una masa casi dos veces y media la de los demás planetas juntos (con una masa 318 veces mayor que la de la Tierra y tres veces mayor que la de Saturno, además de ser en cuanto a volumen, 1,317 veces más grande que la Tierra).
Júpiter es un cuerpo masivo gaseoso, formado principalmente por hidrógeno y helio, carente de una superficie interior definida. Entre los detalles atmosféricos destacan la “Gran mancha roja” (un enorme anticiclón situado en las latitudes tropicales del hemisferio sur), la estructura de nubes en bandas oscuras y zonas brillantes, y la dinámica atmosférica global determinada por intensos vientos zonales alternantes en latitud y con velocidades de hasta 140 m/s (540 km/h).
Júpiter es el planeta con mayor masa del sistema solar: equivale a unas 2,48 veces la suma de las masas de todos los demás planetas juntos. A pesar de ello, no es el planeta más masivo que se conoce: más de un centenar de planetas extrasolares que han sido descubiertos tienen masas similares o superiores a la de Júpiter.
También posee la velocidad de rotación más rápida de los planetas del sistema solar: gira en poco menos de diez horas sobre su eje. Esta velocidad de rotación se deduce a partir de las medidas del campo magnético del planeta. La atmósfera se encuentra dividida en regiones con fuertes vientos zonales con períodos de rotación que van desde las 9h 50m 30s, en la zona ecuatorial, a las 9h 55m 40s en el resto del planeta.
El planeta es conocido por una enorme formación meteorológica, la “Gran mancha roja”, fácilmente visible por astrónomos aficionados dado su gran tamaño, superior al de la Tierra. Su atmósfera está permanentemente cubierta de nubes que permiten trazar la dinámica atmosférica y muestran un alto grado de turbulencia.
Tomando como referencia la distancia al Sol, Júpiter es el quinto planeta del sistema solar. Su órbita se sitúa aproximadamente a unos 750 millones de kilómetros del Sol.
SATÉLITES
Los principales satélites de Júpiter fueron descubiertos por Galileo Galilei el 7 de enero de 1610, razón por la que se los llama “satélites galileanos”. Reciben sus nombres de la mitología griega, si bien en tiempos de Galileo se los denominaba por números romanos dependiendo de su orden de cercanía al planeta. Originalmente, Galileo bautizó a los satélites como "Mediceos", en honor a Cosme de Médicis, duque de Florencia. El descubrimiento de estos satélites constituyó un punto de inflexión en la ya larga disputa entre los que sostenían la idea de un sistema geocéntrico, es decir, con la Tierra en el centro del universo, y la copernicana (o sistema heliocéntrico, es decir, con el Sol en el centro del Sistema solar), en la cual era mucho más fácil explicar el movimiento y la propia existencia de los satélites naturales de Júpiter.
Los cuatro satélites principales son muy distintos entre sí.
Ío, el más interior, es un mundo volcánico con una superficie en constante renovación y calentado por efectos de marea provocados por Júpiter y Europa. 
Europa, el siguiente satélite, es un mundo helado bajo el cual se especula la presencia de océanos líquidos de agua e incluso la presencia de vida.
Ganímedes, con un diámetro de 5,268 km, es el satélite más grande de todo el sistema solar. Está compuesto por un núcleo de hierro cubierto por un manto rocoso y de hielo.
Calisto, se caracteriza por ser el cuerpo que presenta mayor cantidad de cráteres producidos por impactos en todo el sistema solar.
Además de los mencionado satélites galileanos, las distintas sondas espaciales enviadas a Júpiter y observaciones desde la Tierra han ampliado el número total de satélites de Júpiter hasta 67. Estos satélites menores se pueden dividir en dos grupos:
GRUPO DE AMALTEA
Grupo de Amaltea: Son cuatro satélites pequeños que giran en torno a Júpiter en órbitas internas a las de los satélites galileanos. Este grupo está compuesto, en orden de distancia, por:
  • Metis.
  • Adrastea.
  • Amaltea.
  • Tebe.

GRUPO DE SATÉLITES IRREGULARES
Es un grupo numeroso de satélites en órbitas muy lejanas de Júpiter; de hecho, están tan lejos de éste que la gravedad del Sol distorsiona perceptiblemente sus órbitas. Con la excepción de Himalia, son satélites generalmente pequeños.
A su vez, este grupo se puede dividir en dos, los progrados y los retrógrados. La mayoría de estos objetos tienen un origen muy distinto al de los satélites mayores, siendo posiblemente cuerpos capturados y no formados en sus órbitas actuales. Otros pueden ser los restos de impactos y fragmentaciones de cuerpos mayores anteriores. Los miembros de este grupo incluyen a:
  • Aedea.
  • Aitné.
  • Ananké.
  • Arce.
  • Autónoe.
  • Caldona.
  • Cale.
  • Cálice.
  • Calírroe.
  • Carmé.
  • Carpo.
  • Cilene.
  • Elara.
  • Erínome.
  • Euante.
  • Eukélade.
  • Euporia.
  • Eurídome.
  • Harpálice.
  • Hegemone.
  • Heliké.
  • Hermipé.
  • Herse.
  • Himalia.
  • Isonoe.
  • Kallichore.
  • Kore.
  • Leda.
  • Lesitea.
  • Megaclite.
  • Mnemea.
  • Ortosia.
  • Pasífae.
  • Pasítea.
  • Praxidice.
  • Sinope.
  • Sponde.
  • Táigete.
  • Telxínoe.
  • Temisto.
  • Tione.
  • Yocasta

Y otros 17 que no tienen aún nombre definitivo.

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